Imagina que eres un enorme árbol, con raíces que se nutren de la Tierra, un tronco que crece grueso y fuerte con las experiencias y aprendizajes de la vida y unas ramas que se abren al cielo, con sus hojas recogiendo la luz del sol y llenas de frutos que son todo lo que consigues en la vida.
Tu árbol está conectado a la Tierra y al Universo y su tronco es el canal que comunica ambos mundos. Este árbol que eres tú hay que cuidarlo y eso es lo que hacemos en los retiros. Creamos todo lo necesario para que crezcas sano, sana y fuerte, enraizado, enraizada a la tierra, nutriéndote de ella y del vasto universo al que perteneces.Leer más...